martes, 1 de noviembre de 2011

Esmeraldas

De súbito que mi decisión espante,
el deseo,
deseo
que las horas te lleven,
llévate la sed.

Envenénalo a furia, 
corre,
envenénalo todo,
todo llévatelo.

Contigo,
que se vaya contigo.
Pisotéalo,
extínguelo,
escúpelo
y que se vuelva zumo
denso.

Piérdelo en el mar más negro aún
en el más profundo,
ahógalo en mi bosque cansado,
moribundo.

Déjalo morir.

Algo tendrá que renacer de los escombros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario