martes, 1 de noviembre de 2011

Esmeraldas

De súbito que mi decisión espante,
el deseo,
deseo
que las horas te lleven,
llévate la sed.

Envenénalo a furia, 
corre,
envenénalo todo,
todo llévatelo.

Contigo,
que se vaya contigo.
Pisotéalo,
extínguelo,
escúpelo
y que se vuelva zumo
denso.

Piérdelo en el mar más negro aún
en el más profundo,
ahógalo en mi bosque cansado,
moribundo.

Déjalo morir.

Algo tendrá que renacer de los escombros.

El canto de las piedras

"Alejandra e Ibania no son bondadosas. Así que se van a molestar. E Ibania gritonea de un lado a otro como urraca parlanchina. Ahora la colorada Ibania (la segregada) gritonea también a Nepomucena. Se cree la muerte, alude a “¿Sus ideas?”. Isidora interviene: “Es una Roja.”. Dice que se cambiará de colegio nuestra protagonista, sin embargo todos los demás personajes saben que eso no es cierto. Ahora mira curiosamente la pantalla del computador, intenta recriminar a Isidora, sacarle “verdad o mentira”. Pone cara de ofuscada y dice “Los colibrí son de color verde”, sin embargo, nadie más en la mesa entiende esa intervención. Alejandra dice “Tienen el corazón Rojo”, e Isidora agrega: Verde Moco. Intenta Ibania intervenir la historia, pero no se lo permiten los demás personajes, no puede, no tiene derecho. Lo intenta incluso, agresivamente, por la fuerza. El profesor vendrá a ver nuestro avance, y a muestra de todo, será esta historia el progreso. Puede ser leído en veinte años más, Alejandra interviene “Nos pondrá un Insuficiente”, Ibania se ha rendido, sin embargo, se apreciará la importancia de tal texto, éste, que lees entre tus manos ahora, quizás siglos después de esta clase donde fue escrito."

Las quiero tanto.

domingo, 23 de octubre de 2011

Balada de los amantes del camino de Tavernay

El cuarto donde habita mi ruiseñora se nutre con el ruido de mi demora, los cantos de la calle se estan plegando y el mórbido reloj mira blasfemando. Después la lluvia encumbra sus volantines y moja alguna estrella que agoniza entre violines y agolpa sus rebenques desmelenados, a la anca de mi potro que no ha piafado.

De noche todo es claro si en su cortina ondula una cadera que se adivina, sacude su pañuelo la manterasa y enciende las señales por donde pasa, mi atávico desvelo buscando casa. La cama adonde espera mi buena moza, es tibia como el vientre y es luminosa, viniendo de la lluvia y forzando puertas, aprecio que su gana ya está despierta.

La cama adonde escurro mis homenajes es donde desterramos la barrera de los trajes y es donde de algun modo, su resolana, se adueña de mi lengua tan soberana. Allí nos respiramos de diestra suerte, allí nos cobijamos por si la muerte, allí yo le regalo mis estertores y allí ella me devora con mil amores, cogiendo de mi sangre las frescas flores.

La cama adonde anida su pulpa suave es esa donde yergue su cuello de ave, y aquella adonde estira su claro modo amándome de cerca y mordiendo todo. Su cama multiplica mi envergadura que es llave con la que abro su opulenta sabrosura, que es fuego con el que hecho su frío afuera, y anido su gemido cuando lo quiera.

Viniendo de tan lejos estoy tan hondo, tan cerca de su dentro y tan al fondo, tan ávido y completo, tan estrujado, tan posesivo y pleno, tan aplicado que cuando el nuevo día se asoma, me alza.

Patricio Manns

jueves, 13 de octubre de 2011

Evocaciones

He de despertar otra vez. Abrir los ojos después de una nueva noche, distinta a la anterior, definidamente única. Un despertar que anida en su pecho sombras y luces noctámbulas. Todos los días han de ser pequeños ríos caudalosos cuyo afluente llegará un día a un mar difinido, conformado por cada arroyo y cada corriente de agua turbia, ese mar que seré desintegrándome en el fin de los días. Renazco otra vez hoy, otra vez mañana, por eso nos proyectamos y recordamos al mismo tiempo. Y es ése el sentido primordial de mi escritura, una escritura que nace del ayer y del mañana, con más realidad que ficción. Con más creación que realidad. Con más sentimiento que creación. Éstas son mis evocaciones, de mis memorias y añoranzas, de los fracasos y disgustos, del gusto y de las risas. Aquí están todas las cosas, todos los días, todos los ríos juntos. En lo que escribo y soy al mismo tiempo. Te evoco pasado, te evoco presente, te evoco futuro: esto soy. Así me entrego.