Te he visto pasando del brazo de un hombre que con su mirada te envuelve en amor. Te he visto sonriendo, mostrando tus ojos sin sombras, sin dudas, sin guardar rencor, al tiempo en que sólo pronunciar mi nombre, con cierta ternura, te ahogaba en dolor.
Me vi caminando, guardando distancias que sólo mostraban la complicidad de besos furtivos, de manos con ansias, de darte un abrazo y gritar mi verdad...; de grandes olvidos, de encuentros, de instantes; de amores. Y un poco tu infelicidad.
Qué dulces mentiras, qué grandes verdades que nos inventamos para perdurar. ¡Qué filosofía! ¡qué honor! ¡qué ironía! que nadie se hiera que todo se cuide.... si sólo mi cuerpo se va a desgarrar.
Te he visto pasando del brazo de un hombre que de cierto modo podría ser yo. Te he visto sonriendo, mostrando tus ojos, mientras te despeina y te envuelve en amor. Al tiempo en que sólo pronunciar tu nombre, con cierta ternura, me ahoga en dolor.
Qué dulces mentiras, qué grandes verdades que nos inventamos para perdurar. ¡Qué filosofía! ¡qué honor! ¡qué ironía! que nadie se hiera que todo se cuide... si sólo mi cuerpo se va a desgarrar.
Te he visto pasando del brazo de un hombre que de cierto modo podría ser yo. Te he visto sonriendo, mostrando tus ojos, mientras te despeina y te envuelve en amor. Al tiempo en que sólo pronunciar tu nombre, con cierta ternura, me ahoga en dolor.
Pablo Milanés
No hay comentarios:
Publicar un comentario